Para quién se recomienda una caldera de gas

¿Para quién se recomienda una caldera de gas?

En casas unifamiliares o plurifamiliares, pero también en condominios pequeños es necesario utilizar una caldera. Pero, ¿cómo funciona este dispositivo? ¿Y cuál es la mejor para elegir entre los diferentes modelos del mercado?

¿Qué es una caldera y cómo funciona?

La caldera es el corazón del sistema de calefacción de una casa: transforma la energía del gas metano (originalmente madera, luego carbón y finalmente combustibles líquidos) en calor, distribuyendolo en forma de aire o agua en las tuberías.

Una caldera de calefacción está formada por tres elementos: un quemador donde se produce la energía térmica, una cámara de combustión, una chimenea, que conduce al exterior los humos de combustión.

El funcionamiento de una caldera es muy sencillo: el combustible, en este caso el gas, se introduce luego en la cámara de combustión donde se transforma en calor, luego, a través de un intercambiador de calor, se transmite agua o aire al fluido caloportador, elevando su temperatura, finalmente, el aire o el agua caliente se transportan al circuito de distribución correspondiente. En concreto, un intercambiador de calor, también llamado simplemente intercambiador, es un dispositivo en el que el intercambio de energía térmica se realiza entre dos fluidos que tienen diferentes temperaturas.

¿Cuántos tipos de calderas hay en la actualidad?

Actualmente, existen tres tipos de calderas en el mercado:

  •  La caldera de cámara abierta
  •  La caldera de cámara sellada
  •  La caldera de condensación

La caldera de cámara abierta es la clásica caldera de tiro: toma el aire del entorno circundante para quemar el gas y emite los humos de combustión a través de una chimenea vertical. La ventaja es el bajo coste tanto del aparato como del trabajo de instalación: se instala en el exterior de la casa precisamente porque extrae el aire del entorno circundante, pero por ello hay mucha pérdida de calor. Muy poco recomendables y en muchos mercados a desaparecido.

La caldera de cámara estanca también se denomina «tiro forzado», ya que el aire necesario para realizar la combustión no se toma del entorno en el que se encuentra, sino del exterior a través de una tubería. Es más caro, pero se puede instalar en cualquier lugar incluso en entornos poco ventilados y más protegidos que un balcón o terraza.

Finalmente, la caldera de condensación también es capaz de aprovechar el calor de los gases de escape que se crean durante la combustión y que, en cambio, se expulsan de las calderas tradicionales. El costo es mucho mayor, pero permiten ahorros de energía equivalentes a aproximadamente el 11% de la energía total que se produce.

¿Por qué elegir una caldera?

La caldera es una excelente solución si va a representar la principal fuente de calefacción en nuestro hogar. Es perfecto para casas unifamiliares, edificios multifamiliares, condominios pequeños, pero también residencias.

Sin embargo, si es necesario no solo calentar el hogar, sino también producir agua caliente, se debe instalar un aparato adicional que, combinado con la caldera, permita tanto la producción instantánea como la de almacenamiento. Es posible elegir entre cinco posibilidades:

  • Calentador de agua.
  • Caldera.
  • Caldera combinada, que utiliza un solo quemador tanto para la preparación de agua caliente sanitaria como para calefacción con circuitos independientes.
  • Caldera de combustión indirecta, con derivación de los conductos de calefacción hacia la caldera.
  • Caldera solar, que funciona a través de un colector solar en el techo, pero que necesita «ayuda» en ausencia del sol.

Factores a tener en cuenta para elegir correctamente el tipo de caldera

En primer lugar, debes saber qué uso tendrá, es decir, si debe usarse sólo para calefacción o también para la producción de agua caliente. En segundo lugar, por supuesto, será necesario conocer los metros cuadrados del ambiente que tendremos que calentar. Por lo tanto, ten en cuenta el lugar donde la vas a instalar.

En base a estos factores, se decidirá la potencia de nuestra caldera (medida en kilovatios). Generalmente, se utilizan calderas de hasta 35 kW: en promedio, de hecho, se requieren 10 kW para calentar una casa, mientras que se requieren 25 kW para producir agua caliente sanitaria. Estos valores tienden a disminuir naturalmente en función no solo de los metros cuadrados, sino también de la clase energética del edificio donde vivimos.

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